Situada en la costa búlgara del mar Negro, Nesebar es una ciudad sorprendente y particularmente hermosa. Levantada en una antigua isla unida a tierra por un istmo artificial, es una ciudad de auténtico récord. En pocos lugares encontrarás tantas iglesias en tan poco espacio como en Nessebar. Iglesias, además, francamente hermosas. Y aunque es este el principal atractivo de la ciudad, no es el único ¿Nos acompañas a esta bonita ciudad?

Nessebar, la Perla del Mar Negro

Dicen algunas fuentes que hubo un tiempo en el que Nessebar tenía nada menos que 42 iglesias. Hoy se conservan poco más de la mitad y prácticamente ninguna esta dedicada al culto. Son, sin embargo, el recuerdo vivo del esplendor que llegó a alcanzar esta ciudad.

Nessebar

Una ciudad con una historia milenaria, aunque comenzó a despuntar cuando los griegos fundaron aquí, sobre un antiguo asentamiento tracio, una polis de nombre de Mesembria. Su situación estratégica hizo que a lo largo de la historia la ciudad fuera disputada y conquistada, primero por los romanos, luego por el Imperio bizantino, los búlgaros y por el Imperio otomano.

Pero, centrándonos en el aspecto religioso, la construcción de iglesias en la ciudad comienza con el desarrollo de Bizancio y la expansión del cristianismo. De hecho, en Nessebar encontramos los mejores ejemplos del arte búlgaro bizantino.

Nessebar

La iglesia más antigua que se conserva en Nessebar es la de Santa Sofía, construida entre finales del siglo V y principios del VI, aunque reconstruida en el siglo IX. Su nombre recuerda a la principal iglesia de la antigua Costantinopla (hoy Estambul). Una iglesia que en su momento debió ser especialmente hermosa con una rica decoración a base de murales y un suelo cubierto por un mosaico de pequeñas piedras.

De la misma época (siglo VI) es la basílica de la Santa Madre de Dios. Más tardía es la de San Esteban, hoy museo, construido entre los siglos XI y XIII y que destaca por sus fantásticas 250 pinturas murales. Por su decoración, pero exterior, destacan la iglesia del Cristo Pantócrator, construida entre los siglos XIII y XIV y perfectamente conservada, y la iglesia de San Paraskevi, de la misma época pero en bastante peor estado.

Nessebar

Son solo unos ejemplos, pero paseando por Nessebar se descubren pequeños tesoros en forma de iglesias casi en cada rincón. Merece la pena dedicar unos minutos a contemplar cada una de ellas.

Pero esta increíble ciudad ofrece mucho más a los visitantes. De su pasado helenístico se conservan la acrópolis, un templo dedicado a Apolo y un ágora. También se puede contemplar parte de la antigua muralla, levantada por los tracios y renovada por los griegos. Y de la época bizantina se conservan las termas.

Nessebar

Pero si quieres profundizar en la historia de Nessebar debes visitar el Museo Arqueológico, que exhibe una interesante colección de objetos hallados en las excavaciones realizadas en la ciudad o representativas de su evolución histórica desde la época de los tracios.

Ahora ya sabes por qué a Nessebar la llaman la «Perla del Mar Negro» ¿Dispuesto a visitarla? Seguro que no te defrauda, como tampoco lo hará la capital búlgara, Sofía.

Imágenes: st4nd3lEsther Westerveldfusion-of-horizonsRamónRichard Mortel.