Marrakech, del árabe Marrakus y Tamurt n Akkuc (Tierra de dioses) en antiguo bereber. Actualmente es conocida como la ciudad roja por el color de sus construcciones realizadas en arcilla. Es una ciudad con más de 1,5 millones de habitantes que se encuentra en la parte sur de Marruecos, a los pies del Atlas; el cual podemos ver nevado en las estaciones más frías del año. Es una de las ciudades imperiales de Marruecos, fundada en el siglo 11 por Yousef Ibn Tachfin. Inicialmente fue puesto avanzado para proteger las famosas rutas de caravanas que unían el Sahara con el África Negra.

En esta ocasión hemos querido indagar más sobre esta magnífica ciudad y hemos enviado a uno de nuestros redactores para que nos explique de primera mano cómo pueden ser unos días de vacaciones en esta interesante ciudad. ¿Quieres conocer su experiencia? ¿Quieres viajar a Marrakech y saber todo lo que debes visitar? En este artículo te proponemos los mejores consejos para este viaje.

Marrakech, la ciudad imperial

A Marrakech se puede llegar en avión desde España saliendo desde Madrid o bien desde Barcelona. En ambas ciudades operan compañías que vuelan varias veces a la semana a unos precios muy asequibles. Si contratas con tiempo y en una época media-baja, el billete te puede salir por menos de 20€.

En mi caso salí de Madrid con un precio de billete de 19€. Mi primera duda antes de comenzar el viaje fue elegir entre Hotel o Riad, pero después de consultar a varios compañeros, me decanté por un Riad. Buscando un poco por internet no me costó averiguar aquellos que tenían las máximas puntuaciones de los usuarios; entre ellos seleccioné uno que perteneciera a personas españolas (de este modo me podrían ayudar en mi estancia y no habría ningún problema de idioma). Dicho y hecho, el Riad seleccionado fue el Riad Lola. Más tarde hablaré de él pero ya puedo avanzar que es muy recomendable.

Sabía más o menos qué quería ver en Marrakech, pero con un poco de investigación por internet encontré algunos puntos de interés que no había tenido en cuenta. Me puse en contacto con varias agencias locales para poder comparar precios y servicios de tours y excursiones y finalmente contraté los servicios de viajesmarrakech.com ya que era la que más se ajustaba a mis necesidades. Nuria y Hamid son los responsables de esta agencia capaz de preparar desde pequeños recorridos por la ciudad, hasta circuitos enteros por Marruecos.

Nuria me animó a hacer varias excursiones fuera de la ciudad de Marrakech; pero como sólo disponía de cuatro días en la ciudad, sólo pude hacer la de las cataratas de Ouzoud. Sobre la que hablaré en próximos artículos. Ahora ya basta de preámbulos, vayamos al grano.

Marrakech, la llegada

Llegamos a Marrakech a las 21.15 hora local (recordad que es una hora menos que en España). Estaba lloviendo bastante pero por suerte a la salida del aeropuerto teníamos esperando una legión de taxistas ofreciéndonos el trayecto a la ciudad. La mayoría tiene unos conocimientos suficientes de español como para entendernos perfectamente con ellos y poder negociar los precios. Llegaron a pedirme 30€ por el trayecto hasta nuestro alojamiento, pero después de pedir varios precios conseguí regatear a un taxista hasta los 10€ por los 6 km que había de distancia hasta la plaza Jemaa El Fna, en la zona de la Medina. Hablando con otros viajeros que me encontré por Marrakech me contaron que llegaron a conseguir este trayecto por menos de 10€ regateando mucho e incluso otras que habían cogido autobús urbano porque resulta más económico. En Marruecos es importante acostumbrarse a regatear desde el primer momento; seguro que muchos turistas han pagado los 30€ por no haberse informado antes.

Aeropuerto Marrakech

Al llegar a la plaza Jemaa El Fna, me esperaba un empleado de Lola que muy amablemente me llevó cruzando la plaza hasta el Riad pasando por un complejo entramado de calles. Sin su ayuda hubiera sido difícil encontrar el Riad a esas horas.

Cuando llegué a la puerta del Riad en principio me quede un poco sorprendido. Pensé que aquello no podía ser un Riad por el que me cobraban ¡45 euros la noche!; pero hasta aquí duro la duda: Nada más entrar me encontré con un magnifico patio interior, estupendamente decorado e iluminado con velas y lámparas de luz tenue, me ofrecieron té y fruta, pero yo llegaba demasiado cansado y preferí ir a acostarme. Preciosa habitación, muy amplia y bien decorada. Ya lo dice el dicho…no puedes juzgar un libro por su portada.

Puerta y habitacion Riad
Por la mañana me levante y pude echar un vistazo más concienzudo al Riad, que confirmo mis primeras impresiones, bonito, acogedor y muy bien situado dentro de la Medina, me prepararon en su patio un buen desayuno, café con leche, té, un croissant, mantequilla y mermelada, además de una tortilla y pan. Un buen inicio para el día que me esperaba.

Marrakech, primeras impresiones

Siempre que viajo a una ciudad, lo primero que hago es hacer una visita guiada que me permita situarme dentro de la ciudad. Esta visita me sirve para ver lo más representativo y además para hacer me una idea de como orientarme cuando decida seguir por mi cuenta. Para mi es una forma excepcional de ahorrar tiempo.

Tenía preparada la excursión de la ciudad con la agencia Viajes Marrakech y acudí directo al punto de encuentro. Me habían indicado que fuera a las puertas del Hotel Islane, justo enfrente de la Torre de la Kooutubia, no te puedes perder ya que la torre es el edificio más alto de la ciudad y se ve perfectamente desde la plaza Jemaa El Fna.

Allí conocí a Hamid, propietario de la agencia y guía profesional, y digo profesional porque os vais a encontrar con muchos falsos guías por la ciudad, personas que se te acercan y con cualquier excusa entablan conversación y dicen que te van a ayudar (sin hablar en ningún momento de cobrar) y luego te exigen que les pagues por poco que hayan hecho. ¡Y cuidado! Si luego no les quieres pagar resultan ser asombrosamente pesados.

Excursion-Marrakech-Hamid-guia-local

Bueno, vuelvo a Hamid; cuando nos tuvo reunidos a todos los integrantes de la excursión comenzó esta por el minarete de la Koutubia (o de los libreros, ya que allí estaba el zoco de los libreros). Se trata seguramente del punto de interés más famoso y fotografiado de Marrakech. Fue construido en el siglo XII, su torre de más de 70 metros se tomó como modelo para construir la Giralda de Sevilla (lamentablemente formaba parte de un complejo mayor del que ya queda muy poco ya que fue destruido por Ibn Tumart). Está coronada con un adorno formado por tres bolas de cobre aunque antiguamente se decía que eran de oro y que contenían las joyas de la esposa favorita de Yaqub Al-Mansur, quién las entrego como penitencia por haber roto el voto del ayuno durante el Ramadán.

Si tenéis la ocasión, es muy bonita al atardecer, cuando las luminarias de la torre se encienden, verla con el sol a tus espaldas, desde los jardines de la Koutoubia es ideal. (No se puede acceder al interior del minarete).

Koutoubia Mezquita

Seguimos hacia las Tumbas Saadis, pasando por delante del nuevo Palacio Real (el Actual), el cual no se puede fotografiar, ni tan siquiera a los soldados que hacen guardia. Estas tumbas datan del siglo XV, y contienen los restos de más de sesenta miembros de la dinastía Saadi, son tumbas con muy bella decoración que fueron restauradas en 1917. En el edificio hay tres salas, una de ellas particularmente bonita en la que están enterrados los restos de Ahmad Al-Mansur y su familia, en el patio exterior se encuentran también las tumbas de militares de la época, todas ellas mirando hacia la Meca y algunas otras de no musulmanes dispuestas de manera diferente.

Tumbas saadis Marrakech-2

Bonitos los arabescos tallados en escayola de todo el complejo. Podréis ver que en ningún momento aparecen figuras humanas en ellos. Hay que pagar para entrar.

Arabescos tumbas saadis

Tumbas Saadis Marrakech

A continuación Hamid, nos llevó al Palacio Badí, un edificio del siglo XVI que mando construir el sultán Ahmed Al-Mansur para celebrar la victoria sobre los portugueses en 1578 en la batalla de los Tres Reyes. Según las crónicas de aquella época, el Palacio Badí iba a ser una de las maravillas del mundo musulmán y se utilizaron los mejores materiales de la época para construir sus más de 350 habitaciones. De todo aquello hoy en día no queda prácticamente nada ya que fue destruida por el sultán Moulay Ismail para, con sus materiales, construir la ciudad imperial de Meknes. Ya no queda otra cosa que un recinto amurallado. (Hay que pagar entrada de 20 Dírhams y abre todos los días.)

Palacio Badi

Toda esta excursión iba amenizada por las curiosidades y anécdotas que nos iba contando Hamid. Durante la misma íbamos recorriendo algunas calles de la ciudad donde se desarrolla la vida cotidiana; es espectacular el colorido que te puedes encontrar en cada esquina gracias a los puestos de venta de especias, alfombras o verduras.

Especias-marrakech Comprar-alfombras-marrakech

Siguiendo con la excursión llegamos al Palacio La Bahía, construido a finales del siglo XIX por Si Moussa, el cual inicialmente tenia allí su Riad, pero al adquirir el nombramiento de Gran Visir aprovechó la situación para aumentar el tamaño de su vivienda, convirtiéndola así en un palacio para uso personal.

Este palacio fue ganando extensión cuando paso a manos de su hijo Si Moussa Ba Ahmed. Actualmente cuenta con unas 8 hectáreas. Para mí ha sido el que más me ha gustado visitar, por su esplendor y belleza; te das cuenta de lo importante que era para ellos los patios interiores refrescados pos sus fuentes. Son de admirar los techos de las habitaciones construidos con madera de cedro y majestuosamente decorados. Curioso de ver el patio trasero del palacio en el que se encontraban las habitaciones de las concubinas. Sin lugar a dudas un palacio que no hay que perderse. Abre todos los días , precio de la entrada 20 Dírhams

Palacio-Bahia-MarrakechPalacio-Bahia

Patio-del-haren-palacio-bahia

Tuvimos ocasión de pasar por la calle de la antigua judería, de la que hoy muy poco queda. A diferencia de las viviendas de los musulmanas, que todo ésta orientado hacia el interior de las mismas, las viviendas judías tenían balcones hacia el exterior; de lo poco que queda y pudimos observar fue su pequeña sinagoga.

Sinagoga-judia-Marrakech

Puesto-verduras-marrakech

A continuación fuimos a través de numerosas calles hasta la Medersa Ben Yousef, este edificio era una madrasa o escuela coránica, anexa a la mezquita Ben Yousef con un minarete de 40 metros de alto. Fundada en el siglo XIV por el Sultán Abou Al-Hassan, llego a contar con más de 800 estudiantes del Corán. Pasa por ser la madrasa más grande de Marruecos con 132 aulas para los estudiantes. Cuenta con un impactante patio interior con un estanque para las abluciones que contrasta con la austeridad de las celdas de los estudiantes. Fue construida con madera de cedro del atlas que le da consistencia y belleza junto con los estucos de yeso esculpidos en sus fachadas. También es espectacular y no hace falta mucho tiempo para visitarla.

Abierta todos los días, precio 20 Dírhams

Portal-de-Riad-Marrakech

 

Patio-Medersa-Ben-Youssef

Aula-Ben-Yousef

Después de una mañana cultural, pasando por callejuelas muy transitadas visitamos el Zoco, verdadero eje motor del comercio de Marrakech, increíblemente grande, dicen que el más grande de Marruecos y uno de los más grandes del mundo.

Calles-Marrakech

Algunas de estas callejuelas, pueden llegar a dar la sensación de inseguras, ya que son estrechas y no ves muchos turistas, pero nada más lejos de la realidad, correteándolas te llegas a dar cuenta del intríngulis del que está formada la medina, y que es muy fácil perderse.

Callejuelas-marrakech

Pescaderia-Marrakech

Poco a poco fuimos recorriéndolas con Hamid, el cuál nos dio explicaciones sobre los diferentes barrios artesanales.

Mercado-Marrakech

Zoco-Marrakech

Hasta que llegamos a una salida que daba a la plaza principal de la medina, la Plaza Jemaa-El-Fna.

Entrada-al-zoco-marrakech

Y mira por donde nos dimos cuenta de esa realidad, de ese bullicio que a veces te lleva a no saber qué dirección tomar, cuentacuentos, encantadores de serpientes, tatuadoras con henna, aguadores, carruajes de caballos, vendedores de todo tipo y puestos en los que sirven los famosos zumos de frutas, por cierto el de naranja tenía un precio de 4 Dírhams (unos 40 céntimos de euro). Yo aproveche para tomarme un multi-frutas al precio de 10 Dírhams.

Plaza-jemaa-el-fna

Aguadores-Marrakech Carrozas-de-caballos-marrakech

Y aquí acababa la excursión que con nuestro amigo Hamid de viajesmarrakech.com habíamos contratado, pero me surgió una pregunta, ¿heyyy Hamid el barrio de curtidores y los jardines Majorelle donde están para yo poder acercarme?, y en un plis plas y con una llamada me soluciono la pregunta, me ofreció un chofer con vehículo que me traslado primero a el barrio de los curtidores y luego a los Jardines. GRACIAS HAMID.

Marrakech, el barrio de los curtidores

Siempre había oído que el barrio de curtidores desprendía un olor insoportable; pero la verdad, es que no me pareció para tanto (quizás porque no hacía demasiado calor). El chofer me dejo en las puertas y me estuvo esperando los 10 minutos que duró la visita.

A la entrada del barrio te encontrarás con muchos falsos guías que se ofrecerán para enseñártelo. Me pidieron 5€ por el servicio (ellos dicen que luego los reparten con los curtidores, pero yo tengo mis dudas). Negociando un poco, conseguí rebajar la visita a 2€, algo más razonable teniendo en cuenta que la visita no dura ni cinco minutos. Es curioso ver como curten las pieles de cabra, vaca o dromedario en tres sencillos pasos:

  • Primero introducen las pieles en las cubetas con una disolución de cal viva en la que las pieles permanecen varios días hasta que la lana y los pelos desaparecen de ella.
  • A continuación las pieles se trasladan a otras cubetas en las que una disolución de excrementos de palomas hacen que junto con el vapuleo de los curtidores, empiecen a ponerse más dúctiles.
  • Por fin, el último proceso consiste en introducirlas en cubetas en las que han mezclado una disolución de flores de mimosa que son las que, en teoría, tienen que dar a la piel una textura más suave.

curtidores-marrakech-2

curtidores-marrakech

Me sorprendió la aparente dureza del trabajo. El guía me comentó que en aquella curtiduría trabajaban unas 80 personas y que aunque era duro, ganaban más que la media de los trabajadores de la ciudad. La mayoría de ellos viven al lado de la curtiduría y por eso me explicó que no tenían mucha queja sobre su trabajo. También me explicó que con la lana de los cabellos fabrican los toldos con los que se construyen las jaimas.

Marrakech, el jardín de Majorelle

Después de esta lección de conocimientos, salí de la curtiduría y con el chofer que me estaba esperando fuimos hasta el Jardín Majorelle. Estos jardines fueron creados por Jacques Majorelle, un enamorado de Marrakech que mandó construir un chalet Art Decó que le serviría como taller de pintura, en el que creó el azul ultramar, un color intenso y claro al mismo tiempo. Este chalet fue abierto al público en 1947 y en 1980 fue adquirido por Pierre Berge e Yves Saint Laurent para convertirlo en su vivienda. El jardín contiene mas de 300 plantas diferentes y un monumento erguido al recuerdo de Yves Saint Laurent tras su muerte en 2008.

jardin-Majorelle Memorial-Yves-Saint-Laurent

Y aquí acaba el primer artículo del viaje a Marruecos. Marrakech es sin duda una ciudad que merece la pena ser visitada, sobre todo si puedes encontrar una excursión como la que nos organizó Hamid, en la que pudimos disfrutar de su magnífico conocimiento de la ciudad. Tras una primera impresión general en la segunda os daré opiniones, más concretas y detalles de la ciudad asimismo os contare la excursión que realice a las cataratas de Ouzoud.

P.D: Aquí os dejo el contacto de la agencia de Hamid, por si queréis contactar con él en vuestro viaje a Marruecos.

www.viajesmarrakech.com info@viajesmarrakech.com
teléfono de Hamid 00212661372788.

2 Comentarios

  1. Me ha encantado el reportaje…. será una escapada próxima. Me gustaría más publicaciones de paises europeos al estilo de éste. Siguiendo una visita. Gracias viajero feliz.

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