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Pocos tienen en cuenta las impresiones positivas que pueden ofrecer detalles como la decoración de la entrada o un buen restaurante, dentro de un hotel, además de otros requisitos que vamos a descifrar.

Viajar no sólo implica ir de un sitio para otro, sino también tener en cuenta cuestiones de organización como son el tiempo de estancia, el equipaje, el presupuesto y el hotel dónde uno se va a quedar.

Escoger un buen hotel que cubra con todas las necesidades y expectativas es vital para tener un viaje completo, ya que es posible que se esté una buena parte del tiempo en él. En este punto surge la duda de los criterios a tener en cuenta para su elección.

Características relevantes de un buen hotel

Características relevantes de un buen hotel 2

Primeras impresiones

Después de haber navegado por diferentes páginas web de hoteles y haber sondeado los precios, lo siguiente es tener en cuenta la ubicación. Si se tienen planes de visitar el corazón de la ciudad de destino, no tiene mucho sentido escoger una habitación en las afueras de la ciudad. Por esto, lo mejor es hallar un hotel que esté cerca de las zonas a visitar y actividades a realizar. Éstos son los primeros criterios a tener en cuenta para la elección.

La sensación que se percibe de primeras al entrar en el hotel elegido es de lo más destacable, es en ese momento cuando se pueden notar detalles que algunos huéspedes dejan pasar por alto. Quizás el primer factor es la atención del lugar, no es lo mismo entrar en uno donde el “botones” se haga cargo del equipaje al mismo tiempo que se completa el registro, que en otro donde se deba llamar la atención del dependiente encargado de los huéspedes.

La decoración es otro factor que entra en juego y uno de los pilares que tiene más peso en la comodidad de la estancia. Un ambiente cálido y agradable que haga sentir bienvenido al cliente es lo mejor que se puede esperar. Sin embargo, existen gestos que son relevantes y que hacen que un hotel llame más la atención que otro.

Servicios dentro del hotel

Los servicios que ofrece un hotel son clave para disfrutar de un viaje. En caso de que se vaya a estar la mayor parte del tiempo afuera, entonces no es necesario que el inmueble tenga zonas recreativas tan llamativas. En caso contrario, las áreas de entretenimiento asumen un rol de mayor importancia.

Puede haber zonas de piscinas, gimnasio, diferentes cafés y restaurantes, e incluso, un casino. La diversidad de servicios es bastante amplia, sin embargo, lo más cómodo es que siempre estén incluidos los servicios básicos como el de entrega de pedidos a la habitación y la limpieza del cuarto.

El área de piscina es perfecta como lugar de recreo, aquí se vuelve fácil hacer vida social con los otros visitantes. El ambiente relajado, muchas veces acompañado de música alegre, es ideal para participar en las actividades grupales, ya que se suelen organizar en estas áreas, mediante geniales bailes y juegos acuáticos.

Sin embargo, después de la habitación, la zona de restaurantes es la que se suele utilizar más, ya que es común que los huéspedes tomen el desayuno y la cena en el hotel. Aquí es dónde se debería centrar una gran parte de la vida social del alojamiento, siendo vital crear un espacio completamente cómodo para los usuarios. La rápida atención, en conjunto con una comida deliciosa, crean una experiencia espectacular que forma parte del viaje.

Parte de esta experiencia es la ambientación de estos restaurantes. No es lo mismo uno mobiliario similar a un bar que otro con gran decoración o de tipo familiar, por considerar algunos de los múltiples casos posibles. Para empezar, los manteles para hostelería son algo de lo que se preocupan mucho estos sitios, ya que deben estar impecables para evitar causar desagrado.

Luego, la forma de los manteles, la disposición de los platos y demás detalles, son dignos de apreciar. Estos detalles, aunque pasen desapercibidos de forma consciente, en el fondo suman puntos para que la decoración que tienen las mesas destaque sobre la decoración en general, de manera que ésta tenga un impacto aún más fuerte en los comensales.

Todo esto suma un conjunto de factores que crean una ambientación acorde a la temática escogida. En ellos también está incluida la música, que debe ser perfecta para la ocasión. Unas flores, unos frascos llenos de chucherías como piedras o velas, y una textura agradable de la tela del mantel, hacen que comer allí se vuelva una experiencia en sí mismo.

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