Después de vivir la experiencia, se llega a la conclusión de que Viena es una ciudad costosa solamente si se viaja de determinada manera. Si no es así, es posible pasar un par de días en esta ciudad sin que notemos la diferencia con respecto a otras ciudades como Madrid o Barcelona. Te animamos a que descubras Viena y a que lo hagas de la manera que mejor te parezca.  ¡Ánimo en tu viaje vienés!

1. ¡Viva los Wiener Hot Dogs!

Tips para un viaje a Viena barato

Es la opción low cost de Viena por antonomasia. Por poco más de 6 euros te darán un mega-perrito caliente delicioso y una cerveza o refresco. Todo ello con el valor añadido de estar comiendo una de las más típicas delicatessen vienesas.

2. De picnic en los parques de Viena

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Karlsplatz es el lugar ideal para tener un picnic y ahorrarte un restaurante. Con la iglesia Karlskirke frente a ti, podrás sentarte en cualquiera de los bancos o en la hierba y comer el mejor sandwich que hayas probado en tu vida.

3. Visita el museo de Hunderwasserhaus

Viena

Es un rincón perfecto para hacer una visita sin gastar nada. Paseando por los canales de Viena, te topas con esta casa que fue diseñada por el arquitecto del mismo nombre. Su filosofía artística basada en un odio infinito a las líneas rectas casa perfectamente con su obra, ya que en esta casa todo son paseos serpenteantes e imposibles. Un pintoresco lugar de Viena «for free».

4. Tómate una cerveza en Prater

En la plaza Prater se encuentra la mítica noria de Viena. Como todos los lugares de esta ciudad, no es barato. Tomar una cerveza te costará cerca de 3 euros. Eso sí, de medio litro y deliciosa. Si quieres un café te costará entre 2-3 euros según el rincón de Viena al que vayas.

5. Llega hasta el Danubio

Viena

Aunque no tiene nada qué ver con el Danubio en Budapest o en Praga, merece la pena visitar la isla desde la que hay unas imponentes vistas de la iglesia de San Francisco de Asís. Ahí los habitantes de Viena van a pasar las tardes de verano por lo que no es extraño que encuentres un ambiente festivo.

6. El bonometro 48 y 72 horas, un gran invento

El abono o metro pass se puede adquirir en cualquiera de las máquinas expendedoras de billetes de metropolitano y da derecho a subir cuantas veces quieras a ese transporte público. En Viena no hace falta ticar si se cuenta con un abono por lo que, simplemente, con llevarlo encima bastará. El precio por abono de 48 horas es de 11 euros por persona. Cada billete sencillo cuesta 2,20 euros.

7. Los museos de pago: sólo si tienes tiempo

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El palacio Belvedere es, quizás, el más conocido de todos los museos de Viena debido a que «El beso» de Klimt se encuentra en él. Sin embargo, ¿En serio que te vas a gastar 14 euros por ver esta obra, que se encuentra en un ala del edificio? El palacio de Belvedere al completo tiene un coste de casi 30 euros que merece la pena si lo vas a ver. Si no, cada ala cuesta 14 euros y, definitivamente, no merece la pena para ver un solo cuadro – a no ser que sea tu cuadro favorito, claro está. Hay alternativas a estos típicos museos o se puede optar por pasar entre 1 y 2 jornadas paseando por los salones del bello Belvedere. Las medias tintas no suelen salir rentables.

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Imágenes: Pixabay Public Domain .