Viajar a Mallorca después de verano (entre octubre y diciembre) es la mejor opción para disfrutar la isla, ya que las playas no están repletas de personas; además, el clima templado mediterráneo ofrece temperaturas ideales (con máximas que rondan los 20 a los 24 ºC en octubre) para recorrer el patrimonio arquitectónico o para practicar deportes al aire libre.

Lo mejor es que el agua del mar conserva el calor acumulado durante el verano hasta bien entrado el mes de noviembre y la isla está mucho más despejada, lo que significa:

  • Carreteras despejadas para hacer rutas escénicas.
  • Disponibilidad inmediata en restaurantes donde, en verano, ¡exigen semanas de lista de espera!
  • Tarifas hoteleras mucho más competitivas en alojamientos boutique o de agroturismo.

¿Quieres saber más? En este artículo, te detallaremos los mejores planes para hacer en la isla, rutas diseñadas paso a paso y consejos expertos para que planifiques tu escapada en temporada baja.

7 planes para disfrutar Mallorca después del verano

1. Senderismo en la Serra de Tramuntana

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Senderos icónicos como la Ruta de Pedra en Sec (GR-221), el trazado del Barranc de Biniaraix, un desfiladero empedrado rodeado de huertos de naranjos y de olivos centenarios, o el panorámico Camí de s’Arxiduc en Valldemossa ofrecen vistas despejadas al Mediterráneo y atmósfera fresca.

No te preocuparás ni por el calor ni por las multitudes.

Tip: lleva calzado con suela de buen agarre (la roca caliza mojada por el rocío de la mañana es muy resbaladiza) y descarga los tracks en el móvil a través de apps como Wikiloc o Komoot, pues la cobertura móvil desaparece en numerosos tramos de cañones y de valles profundos.

2. Rutas cicloturistas y carreteras escénicas sin tráfico

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Fuera de temporada, puedes conducir o pedalear por el descenso de Sa Calobra (con su famoso Nudo de la Corbata de 270 grados) o recorrer la península hasta el Cap de Formentor sin preocuparte por atascos.

Incluso, a partir del 31 de octubre, finalizan las restricciones de tráfico estivales para vehículos privados en Formentor, de modo que puedes llegar en coche o en bicicleta hasta el emblemático faro sin necesidad de tomar lanzaderas.

Tip: si vas en bicicleta o en coche de alquiler, ten cuidado en las primeras curvas sombrías de la mañana, pues la humedad nocturna unida al salitre y al polvo acumulado genera una película deslizante sobre el asfalto.

3. Enoturismo y catas en Pla i Llevant y en Binissalem

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Localidades como Binissalem, Consell y Santa Maria del Camí tienen cellers centenarios con techos de bóveda, tinajas históricas y bodegas de autor (bodegas boutique) donde puedes catar vinos autóctonos como la tinta Manto Negro y el Callet, o la blanca Premsal Blanc (Moll), maridados con gastronomía tradicional de otoño.

Ten en cuenta, que fuera de temporada alta, muchas bodegas reducen sus turnos de visita guiada, así que reserva tu cata con, al menos, 48 horas de antelación.

Tip: haz coincidir tu visita vinícola en fin de semana con el mercado tradicional de Santa Maria del Camí (los domingos por la mañana), uno de los más auténticos para conseguir embutidos locales y quesos artesanos.

4. Calas y arenales en Mallorca

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Los arenales como Es Trenc, Caló des Moro y Cala Llombards, y las calas vírgenes del Parque Natural de Mondragó están muy despejados y puedes darte un chapuzón o tomar el sol sin sufrir por el calor durante el intento.

Además, durante octubre, la temperatura del mar suele rondar los 21 a los 23 °C, la costa recupera su fauna marina, el agua exhibe su transparencia máxima y el sonido de las olas sustituye a la música de los chiringuitos.

Recuerda que, a mediados de octubre, no hay puestos de socorrismo y cierran los quioscos de playa, y tienes que llevar suficiente agua, alimentos y botiquín.

Tip: si entra viento del norte (por Tramuntana), dirígete a las calas del sur y sureste protegidas por acantilados, pero, si sopla del sur, ve a la costa norte (Badia d’Alcúdia o Pollença).

5. Recorrido por el centro histórico de Palma

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La Seu (la Catedral de Mallorca), el contiguo Palacio Real de la Almudaina y los patios de los antiguos palacios señoriales, como Can Vivot o Can Balaguer, pueden recorrerse sin aglomeraciones durante el día y en la tarde; además, tienes que probar los clásicos llonguets (bocadillos de pan crujiente tradicional) en el emblemático Bar Bosch o degustar tapas de producto en el mercado de Santa Catalina. 

Tip: fuera de temporada, los monumentos de Palma cierran entre las 15:00 y las 16:00 horas los sábados, y no abren los domingos.

6. Ruta por los pueblos de piedra: Valldemossa, Deià, Fornalutx y Sóller

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Estos pueblos de arquitectura tradicional de piedra vista y de persianas mallorquinas verdes adquieren un ambiente sereno cuando termina el verano, de modo que son los lugares ideales para darse una escapada.

¿Nuestras recomendaciones? Toma nota:

  • Pasea por las calles adoquinadas de Valldemossa para saborear una coca de patata caliente con chocolate artesano.
  • Continúa hacia Deià, el refugio bohemio de escritores como Robert Graves.
  • Desciende por las terrazas de cítricos hacia Sóller para subir a su tranvía de madera de 1913 que conecta con el puerto.
  • Y culmina en Fornalutx, ¡considerado uno de los pueblos más bellos de España!

Tip: las plazas de aparcamiento en estos pueblos históricos son reducidas y están reguladas por la zona azul (ORA); por eso, es recomendable llegar a Valldemossa o a Sóller a primera hora de la mañana (antes de las 10:30) para estacionar en los aparcamientos disuasorios principales y moverte a pie por sus cascos protegidos.

7. Ferias agrícolas y gastronómicas de otoño en Mallorca

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A partir de finales de octubre y durante todo noviembre, el interior de la isla (Es Raiguer y Es Pla) celebra sus ferias ancestrales; sin embargo, la más destacada es el Dijous Bo en Inca, celebrado el tercer jueves de noviembre. Esta es la mayor feria de Mallorca por sus concursos ganaderos, por sus muestras de artesanía en piel, por sus puestos de gastronomía autóctona y por su maquinaria agrícola.

Otras celebraciones que no debes perderte son la Fira de la Calabaza en Marratxí o las jornadas de matanza tradicional, donde puedes degustar sobrasada artesanal recién curada, botifarrons y buñuelos de viento.

Tip: si vas al Dijous Bo, utiliza la red de trenes de los Servicios Ferroviarios de Mallorca (SFM) desde la Estación Intermodal de Plaza de España en Palma, pues la autovía Ma-13 colapsa por completo y los accesos quedan cortados.

Consejos útiles y prácticos para organizar tu viaje a Mallorca después del verano

Alojamientos en Palma

Fuera de temporada, puedes quedarte en un alojamiento privado por precios más bajos que los que hay en temporada alta.

Nuestra recomendación son los apartamentos de lujo en Palma centro de la cadena Hidden Hotels, que tienen cocinas equipadas, camas king size y amenities para que estés cómodo desde el día 1, y están a solo metros de los monumentos históricos, de los mejores restaurantes y de los bares con mejor vida nocturna de la isla.

Otra alternativa son los hoteles boutique, que están 100 % activos durante todo el año y bajan sus tarifas por la temporada baja.

Si buscas una experiencia VIP, nuestra recomendación es el hotel boutique en el centro de Palma de la cadena Hidden Hotels, que está a unos pasos de la Catedral y cuenta con spa íntimo, con terraza con piscina y con restaurantes donde preparan recetas locales con un toque gourmet.

Vuelos y conexiones en ferry

Las frecuencias desde aeropuertos secundarios europeos y peninsulares se reducen; sin embargo, las conexiones con Madrid, con Barcelona, con Valencia, con Sevilla o con Bilbao mantienen múltiples vuelos diarios con tarifas que bajan hasta un 60 % respecto a agosto.

Si decides viajar en ferry, hay rutas operadas por navieras como Baleària, Trasmed o GNV que conectan Palma y Alcúdia con Barcelona, con Valencia y con Dénia.

Transporte y movilidad

La red de trenes (Palma a Sa Pobla, Inca y Manacor) y las líneas principales de autobús interurbano funcionan todo el año con pago directo mediante tarjeta bancaria (contactless), pero las frecuencias hacia calas remotas, miradores y pequeños pueblos de montaña disminuyen a partir de noviembre.

Si no quieres depender del transporte público, lo recomendable es alquilar un coche. Por ser temporada baja, muchas empresas en Palma ofrecen tarifas que van de los 15 a los 20 € diarios. 

Tip: no alquiles vehículos grandes, ya que las carreteras secundarias de la Tramuntana y las entradas a los pueblos como Deià o Fornalutx son muy estrechas; además, contrata cobertura a todo riesgo sin franquicia para cubrir posibles roces en muros de piedra seca.

Clima y equipaje

Durante las horas centrales del día, si el cielo está despejado, las temperaturas rondan los 20 a los 23 °C, pero, al caer el sol, el termómetro baja hacia los 11 o a los 14 °C, y la humedad costera acentúa la sensación de frío; por esa razón, guarda un jersey fino, un forro polar ligero y un cortavientos impermeable transpirable en tu maleta.

Además, lleva zapatillas de senderismo o de trail running con suela adherente (tipo Vibram) si quieres hacer senderismo, bañador y gafas de sol, ya que la incidencia lumínica en la isla sigue siendo intensa incluso cuando ha pasado el verano.

Como ves, viajar a Mallorca después de verano es una alternativa más económica y la temporada ideal para disfrutar uno de los destinos más espectaculares de las Islas Baleares sin aglomeraciones y sin prisas, ya sea recorriendo los senderos de la Serra de Tramuntana, degustando vinos autóctonos en Pla, o paseando por las calles adoquinadas de pueblos como Valldemossa o Fornalutx.

Planificar tu escapada entre octubre y diciembre te garantizará mejores precios y días mucho más relajados, así que prepara tu maleta con prendas de entretiempo, reserva tu alojamiento, aprovecha los descuentos en vuelos y ¡disfruta Mallorca!