Después de adentrarnos en esta historia de un viaje a Tánger, no veíamos el momento de abandonar la medina con sus afluentes de calles que se llenan de vida y magia a medida que va atardeciendo. Mi nueva compañera de viaje me había hecho partícipe de su temor a las noches marroquíes, de que tenía miedo por su seguridad. Pues bien, la mejor manera de quitar el temor irracional es paseando por el grand zoco y por el petit zoco, aunque si no quieres que te estén vendiendo algo a cada cinco pasos, no te pares demasiado. Los hombres en esta ciudad tan turística suelen estar demasiado atentos, pero no pasa de ahí. Descubrir cada rincón de la ciudad de los escritores se convertirá en tu única labor durante el tiempo que disfrutes de Tánger.

De cómo viví la bohemia noche en la medina de Tánger

Tánger

Recuerdo perfectamente cómo habíamos estado buscando el cine Alcázar durante horas. Paseamos una y otra vez por las mismas callejuelas hasta que, completamente exhaustas, nos sentamos en una terraza. Es habitual que, fuera de la avenida Mohammed VI, no encuentres ninguna cafetería en la que veas a mujeres y hombres juntos.

Tánger

Nos atendió un amable camarero muy simpático que nos habló en francés. Le pedimos dos tes de menta, el clásico tei.

TángerNo recuerdo el nombre del bar pero cuando vayas a este teatro, recuerda que una loca cántabra estuvo sentada frente al teatro en ruinas, observando ensimismada el ritmo de la ciudad de Tánger, un ritmo frenético que aprendes a seguir a los tres o cuatro días. ¡No te desanimes!

De cómo comimos nuestro primer tajin en un puesto de la medina

Me habían advertido de que no bebiera agua que no estuviera embotellada o que no comprara comida de los puestos de la calle. Siento comunicarte que no cumplí ninguno de los dos preceptos, ¡y no me pasó nada! Obviamente, no tomé agua del grifo en grandes cantidades durante los primeros días pero, al menos, en Chefchaouen la calidad de sus riachuelos y manatiales no tenía comparación con nada que hubiera visto antes.

Si eres de los que no suelen una gastronomía picante y con especias, es muy probable que tengas problemas estomacales durante tu viaje pero, particularmente, no noté mucha diferencia entre mi alimentación habitual y lo que probé –ni siquiera cuando fui a algún que otro restaurante de los suburbios de Chefchaouen. ¿Quieres conocer la historia de esa escapada? ¡Sigue al Viajero Feliz y pronto os la contaré!

Imágenes: Alex Bayorti , Hedwig Storch .