En Cantabria, en el municipio de Villanueva de las Rozas, se encuentra una iglesia como muchas de las que hay a lo largo de toda la geografía española. Pero esta tiene algo que no tienen las demás, está rodeada de agua. Sí, se encuentra dentro de un pantano y para acceder a su torre, lo único que queda en pie, hay que cruzar una pasarela de 54 metros.

Iglesia de los peces

Obviamente la iglesia no se construyó dentro del agua. Fue sumergida, junto con otros tres pueblos, Quintanilla, La Magdalena y Medianedo, cuando Franco construyó el pantano del Ebro en los años 40. Su inauguración en el año 1946 vino precedida de numerosas promesas incumplidas que se hicieron a los propietarios de las casas que quedaron completamente sumergidas.

La triste historia de estos pueblos, así como la de aquellos que construyeron un pantano gigantesco, de uno 20 kilómetros de largo, la mayoría presos políticos, ha ido quedando poco a poco en el olvido. Lo único que queda es la torre de la iglesia.

Iglesia de los peces

Rodeada de agua

Bautizada como iglesia de los peces por razones obvias, se encuentra situada en el municipio cántabro de Villanueva de las rozas. Allí llegaremos tras dejar el coche a unos 300 metros de su localización en un aparcamiento preparado para la visita de turistas.

Y la verdad es que la vista impresiona. Un pantano gigantesco y una torre que parece que lucha para llegar a la orilla, o al menos, para mantenerse a flote. Y a veces, cuando el embalse se encuentra más vacio de lo habitual consigue estar durante unos días totalmente seca.

Iglesia de los peces

Lo bueno es que aunque se encuentre dentro del pantano se puede acceder a ella y subir al campanario gracias a una pasarela y a una escalera de caracol. Desde arriba podremos apreciar la belleza del paisaje cántabro y la tranquilidad que se respira ahora, a pesar de los disgustos y las promesas incumplidas del día de su inauguración.

Imágenes: maryabenJosé MiguelcanduelaJaime Juan.