Shanghái no es solo una de las ciudades más pobladas del mundo, también es, en todos los sentidos, el gigante asiático y un lugar donde conviven la modernidad y la tradición. Aunque su aspecto cada vez sea más occidental, entre sus calles aún se conservan trocitos de su pasado más tradicional.

Tradición y modernidad

El Bund es la cuna de Shanghái y allí se encuentran algunos de sus edificios históricos, además de manifestaciones góticas, románicas, neoclásicas, barrocas y renacentistas. Esta zona peatonal, que alcanza los dos kilómetros de longitud, recorre la parte oeste del río Huangpu y es una de las más transitadas de la ciudad.

El Pudong, a diferencia del Bund, es la parte más moderna de Shanghái. Su nacimiento tuvo lugar en 1990, cuando quiso convertirse la parte este del río Huangpu en el nuevo centro financiero y comercial de China. Sus imponentes e impresionantes rascacielos se han convertido en la imagen y símbolo de la ciudad.

La parte más tradicional

Visitar Shanghái y olvidarse del Bund es algo impensable. Dentro de esos dos kilómetros puede disfrutarse de la Aduana, uno de los edificios más representativos y característicos de la zona; de la Plaza financiera y su toro salvaje, que representa el poder de la China actual; la estación meteorológica, que mide 48,8 metros de altura y fue utilizado como faro; el Peace Hotel, con su peculiar tejado verde; y el Banco de Hong Kong y Shanghái, que aún conserva algunos de sus magníficos y preciosos murales.

Bund

El Monumento a los Héroes de Shanghái, también en el Bund, está formado por tres pilares de 60 metros de altura y fueron levantados en memoria de aquellas personas que dieron su vida en la Guerra del Opio.

La parte más moderna

El Padong, sin lugar a dudas, es una de las zonas más llamativas e impresionantes de la ciudad porque sus rascacielos se han convertido, en pocos años, en el símbolo indiscutible de la ciudad.

La Torre Jin Mao es uno de los edificios más famosos de la ciudad y hasta que no se construyó el Shanghai World Financial Center, actualmente uno de los rascacielos más grandes del mundo y con 492 metros de altura, fue el más alto de la ciudad. Sin embargo, ha sido la Perla de Oriente, conocida también como la Torre de la Televisión, la que se ha convertido en el símbolo de la ciudad y ha conseguido ser uno de los edificios más fotografiados de Shanghái.

Pudong

Pero en Pudong no todo son rascacielos y edificios porque el Museo de la Ciencia y Tecnología o el Tren Maglev, el tren de levitación magnética, también pueden encontrarse ahí.

Recomendaciones

El Pudong es un distrito de negocios y, aunque sus edificios son impresionantes, puede ser una zona un tanto aburrida y desértica, sobre todo los fines de semana. El Bund, en cambio, es más animado y cualquier día de la semana hay movimiento.

Pero para aquellos que crean que Shanghái es demasiado cosmopolita y prefieran un cóctel que incluya Asia, playa, paisajes tropicales y clima cálido, la exótica isla de Hainan es su destino.

Fotografías: Bernd ThallerPatrick NouhaillerGaëtan BruneteauJERRYANG