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Situado en la isla de Praslin, en las maravillosas Seychelles, el valle del Mai es un verdadero paraíso. Un denso e impresionante bosque de palmeras cubre este lugar, que, además, alberga diversas especies protegidas.

El valle de Mai, un pedazo del paraíso

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Su fantástica vegetación es la peculiaridad que caracteriza y distingue esta reserva. Y muy especialmente una palmera que solo se puede contemplar aquí (y en otra isla cercana) y su fruto, el coco de mar. Un fruto, por cierto, curioso y sugerente… y no solo por su tamaño (puede llegar a pesar 20 kilos), hay quien los ha llamado “cocos nalga” ¿Imaginas por qué? Sí, su forma recuerda mucho esa parte de la anatomía humana.

Coco-de-Mar

Pero la palmera que da este peculiar fruto no es la única especie endémica de este lugar. Hay otras cinco clases de palmera y decenas de otro tipo de árboles que solo crecen aquí y que convierten el valle de Mai en un verdadero santuario vegetal.

La fauna no se queda atrás. El valle de Mai es el hábitat del amenazado papagayo negro, que es el ave nacional de las Seychelles. Pero también se pueden encontrar otras especies únicas como la paloma azul, el zorro volador y algunas especies de cobra y caracoles endémicos.

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Un lugar tan sorprendente y maravilloso tenía que contar, cómo no, con su particular leyenda. Cuenta que en el siglo XIX un capitán británico, Charles Gordon, aseguró que el valle de Mai era el jardín del Edén y el coco de mar el árbol del conocimiento. Metáfora o no, lo cierto es que se trata de un rincón que parece efectivamente, ser parte del paraíso.

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Existen varias rutas de senderismo que permiten recorrer el parque y admirar su belleza y la grandiosidad de las plantas, árboles y palmeras que en él crecen. Son caminatas sencillas, que apenas alcanzan los dos kilómetros, por lo que merece la pena irse recreando en todo lo que se vea por el camino, desde las inmensas hojas de algunas palmeras hasta las curiosas aves que aquí habitan. Caminos que se pueden recorrer en solitario o acompañados por un guía.

Valle-de-Mai

Declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 1983, esta reserva es pequeña en comparación con otras (apenas tiene 20 hectáreas) pero su riqueza es tal que maravilla a todo aquel que tiene la suerte de poder recorrerla.

Impresionante ¿No crees? Pero las islas Seychelles aún tienen mucho más que ofrecer, sobre todo si buscas playas increíbles.

Imágenes: So SeychellesReed WiedowerSeSchuBob the LomondBjørn Christian Tørrissen.

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