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Carmona, una caja de sorpresas en el corazón de Sevilla

Carmona, una caja de sorpresas en el corazón de Sevilla

La historia de Carmona, en la provincia de Sevilla, es una historia larga y rica. No puede extrañar, teniendo en cuenta su fantástica ubicación, en lo alto de un promontorio desde el que se domina una fértil y amplia vega. Poblada desde la Prehistoria, cartagineses, romanos y árabes y visigodos dejaron aquí una huella imborrable.

Carmona, una caja de sorpresas en el corazón de Sevilla

En tiempos romanos, Carmona llegó a ser un importante núcleo urbano, de ello dan fe los restos de la necrópolis. Se sabe que la ciudad estuvo amurallada en esa época, muralla que fue reforzada por los reinos taifas, que construyeron en la ciudad palacios, mezquitas y alcázares.

Castillo-de-Carrmona

Con la llegada de los cristianos no decreció la importancia de Carmona, de hecho, el rey Felipe IV le concedió en 1630 el título de ciudad.

Con estos datos imprescindibles de la historia de Carmona, iniciamos ya un fantástico recorrido por sus calles, sus rincones y sus lugares con más encanto. Y es que aquí no solo disfrutarás recorriendo sus callejuelas empedradas y sus pasadizos, también te asombrarás de su riqueza monumental. ¡Empezamos!

Iniciamos nuestra particular ruta en el punto más alto de Carmona, en el lugar desde el que se dominan los alrededores y en el que los árabes construyeron un fabuloso alcázar.  Un palacio que Pedro I ordenó restaurar en el siglo XIII para convertirlo en uno de sus lugares de residencia preferidos y que hoy alberga un parador de turismo. Por cierto, desde aquí disfrutarás de unas vistas espectaculares.

Parador-de-Carmona

Pero, como hay mucho que ver, no queda más remedio que salir de este magnífico edificio para recorrer los barrios antiguos de Carmona, en especial la antigua judería, con sus estrechas calles. Son barrios con todo el sabor de lo antiguo, con casas de muros blancos adornados por hermosos geranios.

La siguiente parada debe ser la bonita plaza del Mercado, lugar en el que hubo un monasterio de Dominicas. El recinto que hoy se puede contemplar se levantó en 1842, imitando las plazas mayores castellanas con pórticos y lonjas para los puestos de estilo neoclásico.

Plaza-de-Carrmona

Después, merece la pena contemplar la plaza de San Fernando, donde hay una bella casa de estilo mudéjar decorada con azulejos de Cuenca. No te pierdas el antiguo ayuntamiento ni el convento de Madre de Dios.

Callejeando por Carmona podrás admirar hermosas casas palaciegas de estilos mudéjar, renacentista y barroco. Casas de hermosas fachadas adornadas con escudos, con hermosos patios y con magníficas portadas, en algunos casos.

Iglesia-de-Carmona

La arquitectura religiosa, por supuesto, no en menos rica. Descubre iglesias como las de San Blas o San Felipe con sus artesonados, o la de Santa María, de estilo gótico.

¿Cansado? Pues aún queda mucho por ver, desde el alcázar Puerta de Sevilla, que en tiempos fue casi inexpugnable, hasta la necrópolis romana, una de las mejor conservadas de Andalucía. Todo ello sin olvidar dos magníficas puertas de acceso a Carmona, la de Córdoba y la de Sevilla.

Puerta-de-entrada-a-Carmona

Carmona es toda una caja de sorpresas que merece la pena descubrir poco a poco, sin prisas, saboreando cada rincón, cada lugar que se va apareciendo mientras se recorren sus calles. ¿Conoces esta fantástica ciudad? Si no es así , no lo dudes y prepara una escapada a este tesoro de la provincia de Sevilla.

Imágenes: Francisco Jesus IbañezAnna & Michalcoquijackatiebordner.

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