Como otros tantos pueblos medievales españoles, Ujué, en Navarra, se caracteriza por sus estrechas y empinadas calles empedradas. Las casas se arremolinan alrededor de la iglesia-fortaleza de Santa María, la gran joya de esta localidad, que domina un imponente paisaje.

Vista de Ujue

Ujué, una hermosa atalaya en Navarra

Ujué tuvo un fuerte carácter defensivo y no es de extrañar. Situada en lo alto de una colina, es una atalaya desde la que en días claros se puede contemplar un magnífico panorama, llegando a atisbar tanto los Pirineos como la ribera del Ebro y el Moncayo.

Y en lo más alto su iglesia-fortaleza se sigue alzando majestuosa, dominando toda la vista. Imponente y sobria, esta magnífica construcción comenzó a levantarse en el siglo XI sobre un antiguo templo prerrománico.

Iglesia fortaleza de Ujue

A lo largo de los siglos posteriores se fue ampliando con diversos elementos arquitectónicos, como una muralla defensiva rodeándola y varias torres, de las que solo se conservan dos. Así fue como el templo adquirió ese aspecto defensivo y recio que aún hoy luce.

Pero, hay que detenerse y disfrutar de los detalles. La iglesia tiene tres bellos ábsides románicos y una de las portadas góticas más hermosas de Navarra. Una portada con relieves que hacen referencia a la vida de Jesús, entre ellas una particular Última Cena con un gallo en uno de los laterales.

Iglesia de Ujue

Ya en el interior merece la pena dedicar unos minutos a contemplar el púlpito barroco o la sillería rococó y, por supuesto, la talla de la Virgen. Una hermosa talla románica protagonista de una bonita leyenda ¿Quieres conocerla?

Cuenta la historia que un pastor vio como una paloma entraba y salía aleteando de un agujero de una roca. Extrañado, se acercó para espantar al animal, y así fue como descubrió la imagen de la Virgen en su interior. De hecho, hay quien señala que el nombre del pueblo viene precisamente de “uxue”, que en euskera significa paloma.

Calle de Ujue

Pero, contemplar la iglesia-fortaleza de Ujué y conocer la historia de su patrona es solo el premio a un pequeño esfuerzo, el de ascender por las estrechas callejuelas del pueblo.

Un paseo que hay que tomarse con calma, por lo empinado del terreno y también por los detalles que se pueden admirar en algunas de las casas. Detalles como enormes y bonitas puertas. Algunas de arcos de medio punto, otras con arcos góticos o dinteles rectos, pero todas hermosas. Las más antiguas son de los siglos XIV y XV y algunas están adornadas en la parte superior por enormes escudos.

Ujue

Y si el paseo te ha abierto el apetito, un consejo: prueba las migas de pastor, típicas de esta zona. ¿Eres goloso? Entonces no te resistas a las almendras garapiñadas.

Ujué es uno de esos pueblos que ha sabido conservar todo su encanto. ¿Lo conoces? Si no es así y te animas a visitarlo, te recomendamos que te acerques también a Olite otro rincón con sabor medieval que está a apenas unos kilómetros.

Imágenes: canduelaVíctor GómezAlbertoRufino LasaosaCarlos Octavio Urangatxindoki.