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El Algarve portugués está lleno de rincones increíbles, uno de ellos es Ponta da Piedade. Un lugar paradisíaco, con unas calas encantadoras, aguas cristalinas y unas bellísimas formaciones rocosas. Una postal, sencillamente, fantástica.

Un monumento natural

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Realmente eso es lo que es Ponta de Piedade, un fabuloso monumento tallado durante miles de años por la naturaleza, con paciencia infinita, con delicadeza y con las mejores herramientas que puedan existir: el viento y el agua.

El resultado de este asombroso trabajo son unas formaciones rocosas impresionantes, de varios metros de altura, que se destacan con sus colores rojizos y ocres sobre el intenso azul de las aguas del Atlántico. Una auténtica obra maestra para disfrutar de unos momentos de sosiego y de unos atardeceres sobrecogedores cuando el sol cae justo detrás de los acantilados.

Las cuevas

Vista-de-Ponta-da-Piedade

Entre estas formaciones, la erosión ha ido dando forma a diferentes arcos naturales, cuevas y pequeños lagos que se pueden recorrer fácilmente en una embarcación de pequeño calado. Todas tienen nombre: la Cueva del Amor, la Catedral, el Fantasma…Distintas pero absolutamente maravillosas, con unas paredes que parecen cambiar de color según la luz.

Puedes visitar las grutas por tu cuenta, alquilando alguna barca o kayak o dejarte llevar por barcas de pescadores que hacen pequeños recorridos mientras cuentan algunas curiosidades de la zona. Lo normal es iniciar el viaje en el embarcadero de Ponta da Piedade, pero también hay recorridos turísticos que salen desde Lagos.

Los acantilados

Acantilado-Ponta-da-Piedade

Desde la parte alta de Ponta de Piedade la vista es también espectacular. Es una buena manera de empezar a recorrer el lugar, aunque debes estar en buena forma. Si te apetece pajar a la base de la roca y darte un baño en su playa cuenta que hay casi 200 escalones. Para bajarlos no habrá problema, pero subirlos seguramente ya sea otra historia…Sin embargo merece la pena admirar este rincón desde todos sus ángulos.

El faro

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Todo acantilado que se precie debe tener su faro y Ponta de Piedade no podía ser menos. Se trata de una pequeña construcción que funciona desde 1913, aunque eso sí, está cerrado al público. Sí puedes tomar algo en un pequeño restaurante que hay junto a él y llevarte algún recuerdo de la tienda, eso es todo, pero si sigues una pequeña carretera que hay en un lateral llegarás un mirador desde el que podrás admirar los acantilados y la playa de Doña Ana.

Panoramica-ponta-da-Piedade

Si te estás preguntando cómo llegar a este rincón, no es difícil. Ponta da Piedade está a tan solo tres kilómetros de Lagos y el camino está perfectamente señalizado. Tu viaje acabará justo en el parking del faro, desde ahí tendrás dos opciones: bajar al embarcadero y alquilar una visita guiada o recorrer a pie la parte alta del acantilado y bajar después a la playa. Ya te hemos contado lo que esperar de cada recorrido, ahora eres tú quien deberá elegir ¿Uno o los dos? Haznos caso, haz ambas rutas. No te arrepentirás.

¿Te ha gustado nuestra propuesta? Si te has quedado con ganas de más sigue recorriendo con nosotros el fantástico Algarve, un auténtico tesoro.

Imágenes: Martin RobsonPedro GiuntiKyle TaylorEider PalmouNize.

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