Siracusa, una lección de historia
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Siracusa es una lección de historia en vivo. Recorrer sus calles y rincones nos lleva por lo mejor de la Antigüedad, por la época medieval y por el Barroco ¡No se puede pedir más! Un lugar magnífico de Sicilia que emociona incluso a los espíritus más duros. ¿Te apetece conocerla?

Siracusa, una lección de historia

Fundada por los corintios en el siglo VIII a.C., fue una de las más importantes ciudades de la Grecia antigua. Conquistada por los romanos, pasó a manos bizantinas para ser saqueada por los sarracenos en el siglo IX, iniciándose así su decadencia.

Anfiteatro de Siracusa

Para los amantes del mundo clásico y de la arqueología Siracusa es, por tanto, un pequeño paraíso. Uno de los lugares de visita imprescindible es el Parque Arqueológico de Neápolis. Aquí encontramos el espectacular teatro griego, imponente con sus 67 filas divididas en 9 secciones y que todavía se utiliza para representaciones teatrales.

Muy cerca se encuentra la llamada “oreja de Dioniso”, una cueva con una acústica casi perfecta. Y también están las latomías, canteras en las que se extraía la piedra necesaria para las obras de construcción de la antigua ciudad. Canteras que incluso se utilizaron como prisión. Tampoco hay que pasar por alto el teatro romano, excavado parcialmente en la roca, o el Ara de Gerón, un altar de sacrificios de casi 200 metros de largo.

Piazza-Duomo-Siracusa

¿Acaba todo aquí? No, por supuesto. En la isla de Ortigia, unida a tierra firme por puentes, se puede continuar este apasionante viaje por la historia. Tras pararnos un momento a admirar los restos del templo de Apolo, el más antiguo de Sicilia, nuestra siguiente parada es la catedral. Fue construida en el siglo VII sobre los restos de un antiguo templo dedicado a la diosa Atenea y reconstruida en estilo barroco diez siglos más tarde, después de que un terremoto causara importantes daños. La plaza del Duomo es, además, uno de los rincones más animados de Siracusa, con sus terrazas y su continuo trasiego de visitantes.

De la arquitectura civil destaca el castello Maniace, construido principios del siglo XIII, con un sorprendente portal apuntado. Recio por fuera y hermoso por dentro, con una fantástica Sala Central de columnas y bóvedas de crucería.

Castillo-Siracusa

Y mención aparte merecen los palacios, una sucesión de magníficos edificios construidos desde la Edad Media al Barroco. El Palazzo Lanza Bucheri, el Palazzo Vermexio, el de Francica Nava o el de Migliaccio son solo algunos ejemplos de la riqueza arquitectónica de Siracusa.

¿Cansado? Pues aún queda mucho por ver. Puedes descansar en la Plaza Archimede, rodeada de palacios de estilo gótico catalán y con una hermosa fuente dedicada a Artemisa. Y después es casi obligatorio buscar la fuente de Aretusa, construida sobre el que fuera el pozo más importante de Siracusa y que es, sencillamente, espectacular.

Piazza-Archimede-Siracusa

Si te queda tiempo te recomendamos visitar la necrópolis de Pantalica, con más de cinco  mil tumbas excavadas en la roca. Una necrópolis que nos traslada directamente a los siglos VIII y VII a.C.

De Siracusa dijo Cicerón que era “la ciudad más bella de la Magna Grecia” y aún sigue siendo una ciudad increíble. ¡Descúbrela! Y, puedes seguir recorriendo con nosotros Sicilia, los mejores rincones de la isla y su increíble capital, Palermo.

Imágenes: Agostino SellaFernando GarcíaGraeme ChurchardJens SchuderDavide Simonetti.

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